En el marco de una cena corporativa organizada por la empresa BP, tuvimos la oportunidad de participar como artistas de live art, realizando ilustraciones y retratos en directo durante un evento con una marcada temática artística. El encuentro tuvo lugar en el restaurante del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, un espacio que, por sí mismo, establece un diálogo constante con la creación contemporánea y la cultura visual.
La propuesta del evento iba un paso más allá de una cena tradicional de empresa: los empleados asistieron caracterizados como personajes de obras de arte icónicas, reinterpretando cuadros famosos desde una mirada personal, lúdica y sorprendentemente creativa. Este planteamiento convirtió la velada en una experiencia inmersiva, donde el arte no era únicamente un decorado, sino el verdadero hilo conductor de la interacción entre los asistentes.

En esta cena corporativa, celebrada en un entorno profundamente vinculado a la creación artística, el proceso de pintura en directo se integró de manera natural en la dinámica del evento.
Los asistentes no acudieron simplemente como invitados, sino como protagonistas. Cada uno eligió un personaje inspirado en cuadros famosos, reinterpretando referentes artísticos desde su propia personalidad. Esa decisión inicial marcó todo el desarrollo posterior: no se trataba de retratar personas, sino de observar cómo cada uno interpretaba su personaje, cómo lo hacía suyo y lo compartía con los demás.
Desde el punto de vista artístico, el reto fue precisamente ese: traducir esa mezcla de referencia cultural, actitud personal y contexto colectivo en ilustraciones únicas.
La imagen final del conjunto de retratos refleja uno de los retos más enriquecedores de la experiencia: la diversidad. No hay dos ilustraciones iguales. Cambian las composiciones, las paletas de color, las posturas, los gestos y las referencias pictóricas.
Este tipo de resultados no se pueden planificar de antemano. Surgen del propio desarrollo del evento, de las conversaciones, de la observación y del tiempo compartido. El arte en directo funciona aquí como un registro visual de lo que ocurrió, no como una simple producción estética.
Al finalizar, cada ilustración quedó como un objeto físico cuidadosamente presentado. Pero más allá del soporte, lo relevante es lo que representa: un momento concreto, compartido con un equipo, en un entorno excepcional y bajo una temática común.
Este tipo de experiencias muestran cómo el arte en directo puede convivir con el entorno corporativo sin necesidad de artificios. No como espectáculo ni como elemento accesorio, sino como una herramienta que facilita la conexión, la creatividad compartida y la construcción de memoria colectiva.
Nos ha encantado haber hecho parte de esta experiencia tan creativa y enriquecedora.